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Demandas y contestaciones en el derecho práctico

“El juez tiene en el fiel la balanza; pero son necesarias las partes para cargar los platillos.[1]

Y con qué y de qué forma cargue cada parte su platillo dependerá el resultado de la sentencia. Por ello, es tan importante para el actor plantear bien una demanda como para el demandado ejercitar activamente su derecho de contradicción mediante la oposición o la excepción.

El pleito o el litigio se definen por la existencia de un conflicto, que al menos el actor sostiene tener respecto de su contrincante y que viene a traer al juez, como tercero imparcial e impartial para que lo resuelva.

El método de resolución del conflicto en el proceso judicial es adversarial, dos partes contrarias y enfrentadas lograrán –mediante este mecanismo- la composición de sus intereses contrapuestos. Hay una necesaria tensión y contradicción entre las partes, que presentadas ante el juez, esperan y se someten a su decisión para dirimir el conflicto.

La abogacía es teoría y práctica, y por sobre todo es lucha que se proyecta en el derecho de acción versus el derecho de contradicción, por ello demandar y contestar, demandar y reconvenir, demandar y oponerse es la mejor forma que puede encontrar un abogado para entrenarse en la práctica del litigio. Si bien las resultas del pleito no dependerán exclusivamente del ejercicio de los derechos de acción y de contradicción en sí mismos –que obviamente se ejercitarán como derechos abstractos de tutela jurídica-, sí dependerá, el resultado de la sentencia, de la forma como se planteé el derecho material pretendido por el actor en la demanda y la forma de oposición que asuma el demandado a ese derecho material; una cuestión más que justifica las propuestas de las obras de práctica jurídica como Demandas y Contestaciones para el CCCN (Código Civil y Comercial de la Nación) y Cómo demandar y contestar una demanda.

La lucha del abogado es lucha de pretensiones, abogar es luchar con razones, por ello, las mencionadas obras procuran dar ideas y razones, tanto para fundar adecuadamente una demanda como para repelerla.

Para más, toda obra jurídica práctica, tiene por finalidad servir de guía orientativa para animar a los abogados en la práctica tribunalicia. Si bien, jamás se agotan en sí mismas porque la abogacía está llena de complicaciones y dificultades con más la inconmensurable casuística, sin embargo coadyuvan a plasmar por escrito varios tipos de planteamientos procesales y despertar la perspicacia en los litigantes para hallar soluciones que de otra forma no hubieran advertido.

Dra. Carina Suárez

Autor Dra. Carina Suárez

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