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El cliente demandado: Pautas a tener en cuenta para preparar las defensas

En las obras prácticas “Demandas y Contestaciones para el CCCN” y “Cómo Demandar y Contestar una demanda” se pone especial acento en una actitud de oposición activa del demandado, quien no se conforma con las negativas generales y particulares, tratando solamente que se invierta la carga de la prueba –cosa cada vez menos probable hoy en día por la fuerza de la teoría de la carga dinámica de la prueba-  y que su pleito quede a las resultas de las probanzas de autos;  sino que se propone que planteé hechos que ataquen directamente la pretensión del actor, que la desvirtúe, que la postergue ya sea temporalmente o para ese preciso proceso, o bien la aniquile en forma definitiva total o parcial; así como también el planteo de defensas que se basen en la falta o defectos de los presupuestos procesales.

Ello es así, porque la defensa del demandado, hace realidad la figura del abogado defensor en el área procesal civil. El cliente demandado merece una especialísima atención y un mayor estudio, razones que obligan a construir una estrategia procesal defensiva. Realmente hay una cuestión relevante en la defensa del demandado, y ello es el laborioso trabajo investigativo para preparar una buena defensa a la luz de los hechos de la demanda, los hechos relatados por el cliente demandado y los hechos desconocidos sobre los que deberá indagar antes de toparse con ellos en alguna testimonial. De todo ello, el litigante deberá hacer una proyección y tomar decisiones para plantear la defensa en uno u otro sentido haciendo un juicio de probabilidad.

La defensa del demandado, se relaciona perfectamente con el concepto de derecho como lucha que se esbozaba al principio. En efecto, enseñaba el Maestro Carnelutti –en su obra “Cómo se hace un Proceso”- que el deber del defensor es combatir, que la justicia exige de ellos el combate. Y además supo subrayar que lo que ellos dicen, no debe ser considerado en sí, sino en función del necesario contraste con las afirmaciones del adversario. Para destacar  además que su responsabilidad es no dejar sin defensa alguna posición, encontrando el límite en la buena fe.

En consecuencia, contar con una buena artillería de defensas procesales y materiales como las que se ofrecen en esta obra, importa tener valiosos recursos de campo. Y solventar adecuadamente la responsabilidad de asumir la defensa del cliente demandado.

Sea cual resulte la sentencia que ponga fin al litigio, es a cargo del abogado haber defendido sólidamente los intereses de su cliente. Pues en definitiva, el correcto ejercicio del derecho de contradicción- que tiene raigambre constitucional y se asienta en los principios del derecho procesal- asegura la justa composición de intereses que fueran contrapuestos.

Dra. Carina Suárez

Autor Dra. Carina Suárez

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